Orientación de las actividades

Las actividades del presente año estarán orientadas en función del siguiente eje temático:

PORQUÉ FREUD NO ES LACAN

Freud vivió en una época y en una cultura atravesada por la razón de “La Ilustración” y el “Romanticismo”. Es sabido que a la razón no le importaba la pasión. Freud en cambio, se interesó por lo que le decían las mujeres que llegaban a su consultorio, quienes hablaban de sus pasiones románticas, aunque su respuesta no fue romántica.

El campo que Freud abre con la invención del Psicoanálisis ha encontrado tanto, seguidores, como detractores y opositores. Sin embargo, su existencia (la del psicoanálisis) hasta el presente, nos hace pensar que aún está en el gusto de nuestra época, que tiene algo que interesa, que tiene futuro.

Aquello que inventó Freud estuvo orientado desde el principio por la traducción. Tradujo por ejemplo, a Stuart Mill y a Charcot. Quiero decir también, que hay algo más en la traducción (Übersetzung) que el paso de una lengua a otra.

La célebre Carta 52 a Fliess, es un ejemplo de esto, o cuando afirma en La interpretación de los sueños que “las ideas latentes” son traducidas por la “elaboración onírica”. También lo es, la lectura de ese texto y lo que hace a su interpretación.

La traducción que se verifica en un sueño, no se corresponde con la traducción de un idioma a otro.
Freud resalta las minucias de la lengua en El sentido antitético de las palabras primitivas y en Lo ominoso.

La serie anterior de comentarios anticipan, ya que nos proponen un trabajo por hacer, que la traducción en Freud toma el lugar eminente de operación de lectura.

Para Lacan la traducción requería de la máxima meticulosidad. Se detuvo en palabras que desempolvó del texto de Freud, ejemplo de eso son: el rasgo unario (einziger zug), retroacción (nachträglich) señalando la dificultad de su traducción. Revisó también, términos como: represión (Verdrängung), negación (Verleugnung), rechazo, condenación (Verwerfung). Acompañó las traducciones con comentarios sobre frases, términos del texto, textos traducidos y dados a leer; no escapó a este proceder el “nombre propio”.

Lacan se situó desde el comienzo en la posición de “traductor” de Freud, introdujo una perspectiva de la práctica analítica y por consiguiente, de lo que implica leer con la concepción del significante y del lenguaje.

La traducción de Freud de la lengua de partida a la lengua de llegada, adquiere a partir de Lacan una significación nueva, con sus lugares ultra-resistentes a la traducción.

Nos hace seguir algunos de los pasos dados a través de sus dichos: “el lenguaje es condición del inconsciente”, “el inconsciente es condición de la lingüística”, “el inconsciente -a su vez- está estructurado como un lenguaje”.

Lacan lleva al colmo la traducción como operación de lectura, al enunciar el título del seminario 24 (L´insu que sait de l ´une-bèvue s´aile a mourre, 1976), donde encierra múltiples cifrados entre los cuales se encuentra el término alemán (Unbewusste), inconsciente.

La lectura como operación es equivalente a la propuesta de este año (2014) de hacer investigaciones. Porqué Freud no es Lacan, es un camino de investigación para discernir: ¿qué los distingue? ¿cuales son las similitudes entre las cuestiones que ambos plantearon? Por ejemplo: inconsciente, represión, repetición, nos permitirá situar las diferencias de lecturas.

Entre la multitud de referencias, acotaciones y juicios a los que tal labor diera lugar, nuestro interés es que las lecturas puedan complejizar y enriquecer los contenidos. Así, la lectura da un sentido político a la lógica de grupo, propone a los analistas dejar la infancia, y ¿por qué no? la comodidad, ya que invita a cada uno a hacer el esfuerzo de abandonar toda tutela.

María del Rosario Ramírez

 

 

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